La Victoria: Distrito Emprendedor, Histórico y Cultural

EL baile de La Victoria

Entre las muy famosas "tradiciones peruanas" de nuestro ilustre tradicionista don Ricardo Palma se halla una que, con su peculiar estilo personal y zumbón, se intitula "El baile de La Victoria". Este relato trata acerca de la más fastuosa e inolvidable fiesta que el Perú haya conocido y que tuvo lugar el sábado 15 de octubre de 1853 en la "Quinta Victoria", llamada así por doña Victoria Tristán de Echenique, prima hermana de Flora Tristán y esposa del entonces Presidente de la República Gral. Rufino Echenique. Además, nos permite conocer detalles singulares de la historia de La Victoria, tanto más valiosos si consideramos que el distrito recién sería fundado durante el segundo gobierno de Augusto B. Leguía el 2 de febrero de 1920.

La detallada descripción de los suntuosos detalles de la gran fiesta a la que acudieron ministros de Estado, cuerpo diplomático, vocales de la Corte Suprema y otras selectas autoridades y personalidades de la sociedad limeña ha cautivado la imaginación popular. Asistieron 1,000 caballeros y 239 señoras y señoritas. En los espaciosos salones resaltaban alfombras de Flandes, vistosos aparatos de iluminación, exquisito mobiliario y se lucían pinturas originales de Velásquez, Murillo y el Españoleto; así como del reconocido pintor nacional Ignacio Merino quien había sido recientemente premiado en París.

Animaron el baile interpretando sus arias las reconocidas cantantes de la compañía de ópera italiana Clotilde Barilli y Elisa Biscaccianti. La primera cantó Il bacio de Arditti. La magnífica orquesta de Teatro estuvo dirigida por el maestro César Lietti y cuando los músicos tenían necesidad de reposo eran reemplazados por las bandas militares de la Artillería y del batallón Granaderos.

Quizá lo más espectacular de aquella velada fue la exhibición de alhajas. Las señoras de la antigua aristocracia colonial no dejaron nada en el cofre de la familia y portaron joyas de plata. Pero las damas de la reciente oligarquía del guano, las "nuevas ricas" de la época, las eclipsaron por el lujo de sus vestidos y por lo vistosas de sus alhajas engarzadas en oro. Como dama de alcurnia, hija del denominado último Virrey don Pío Tristán, la anfitriona doña Victoria lució con serena altivez solamente alhajas engarzadas en plata.

Tanta resonancia tuvo este baile en todo el país que, como consecuencia de él, debido seguramente al derroche y exceso de lujo mostrado, que aparecía como un insulto a la pobreza general del país se desató, según afirma Palma, la guerra civil. Castilla se levantó en armas y venció finalmente al general Echenique, esposo de doña Victoria, en la batalla de La Palma, en enero de 1855.

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